¿Por qué los dientes se manchan?

Todos queremos dientes blancos, relucientes y parejos pero con el tiempo el esmalte va perdiendo su brillo y tornándose amarillento […]

Todos queremos dientes blancos, relucientes y parejos pero con el tiempo el esmalte va perdiendo su brillo y tornándose amarillento ¿Qué podemos hacer?

Sin duda alguna la sonrisa ideal tiene como ingrediente fundamental dientes blancos, parejos y relucientes, en eso la mayoría está de acuerdo. Una bonita sonrisa juega un papel muy importante en la vida y en la autoestima de la persona, va mucho más allá de lo estético.

Los dientes están formados por cuatro tipos de tejido que se van superponiendo en capas, la pulpa, dentina, esmalte y cemento dental. La parte interna y más profunda del diente se llama pulpa. Por debajo de las encías se encuentra una capa de hueso llamada cemento dental que cubre el exterior de la raíz y sostiene al diente en su sitio dentro de la mandíbula.

Por encima de la pulpa está la dentina, una sustancia amarilla que constituye la mayor parte del diente y es precisamente la dentina la que le da a los dientes con el tiempo esa típica coloración amarillenta.

La capa más superficial es el esmalte, el cual es el tejido más duro de todo el cuerpo y debe soportar la presión de la masticación y proteger a las capas más blandas del diente de las bacterias nocivas y de los cambios de temperatura de los alimentos. Es un trabajo duro y de mucha responsabilidad.

Cuando nacen los dientes permanentes la mayoría de las personas estrena un esmalte blanco como porcelana pero con el transcurrir del tiempo ese esmalte va cambiando y perdiendo el lustre original.

El esmalte debe soportar los efectos de masticar los alimentos, el del roce o crujido de unos dientes contra otros, los efectos de traumas, golpes o presión en los dientes, así como el ataque de los ácidos causados por el azúcar.

Te puede interesar: Hombres tienen más riesgo de sufrir osteoporosis

Por todo lo expuesto anteriormente con el pasar del tiempo el esmalte blanco se va desgastando y se hace más transparente, lo que permite que se vea el color amarillento de la dentina. Con el uso diario de los dientes la dentina se mantiene intacta pero la superficie del esmalte se desgasta y se cuartea.

Tipos de manchas en los dientes

Las manchas que aparecen en la superficie del diente se llaman manchas extrínsecas y se producen por consumir bebidas y alimentos coloreados, por fumar y el desgaste diario.

Las manchas extrínsecas más superficiales se pueden eliminar con el cepillado y una crema dental blanqueadora. Por su parte, las más resistentes necesitan un tratamiento de blanqueamiento en la consulta del dentista.

Si las manchas no se eliminan adecuadamente pueden penetrar totalmente al esmalte, pasar a la dentina y quedarse allí.

Por su parte, cuando las manchas se forman en la parte interna del diente se llaman manchas intrínsecas que se originan por traumas, golpes o accidentes, por envejecimiento, exposición a sustancias o medicamentos como la tetraciclina durante la formación de los dientes o también por una ingesta excesiva de flúor.

Años atrás se consideraba que no era posible minimizar o tratar las manchas que aparecen en los dientes pero en la actualidad los expertos en odontología cosmética cuentan con diferentes tratamientos para mejorarlas y la mayoría son muy efectivos.

23 febrero, 2019

Todos queremos dientes blancos, relucientes y parejos pero con el tiempo el esmalte va perdiendo su brillo y tornándose amarillento ¿Qué podemos hacer?

Sin duda alguna la sonrisa ideal tiene como ingrediente fundamental dientes blancos, parejos y relucientes, en eso la mayoría está de acuerdo. Una bonita sonrisa juega un papel muy importante en la vida y en la autoestima de la persona, va mucho más allá de lo estético.

Los dientes están formados por cuatro tipos de tejido que se van superponiendo en capas, la pulpa, dentina, esmalte y cemento dental. La parte interna y más profunda del diente se llama pulpa. Por debajo de las encías se encuentra una capa de hueso llamada cemento dental que cubre el exterior de la raíz y sostiene al diente en su sitio dentro de la mandíbula.

Por encima de la pulpa está la dentina, una sustancia amarilla que constituye la mayor parte del diente y es precisamente la dentina la que le da a los dientes con el tiempo esa típica coloración amarillenta.

La capa más superficial es el esmalte, el cual es el tejido más duro de todo el cuerpo y debe soportar la presión de la masticación y proteger a las capas más blandas del diente de las bacterias nocivas y de los cambios de temperatura de los alimentos. Es un trabajo duro y de mucha responsabilidad.

Cuando nacen los dientes permanentes la mayoría de las personas estrena un esmalte blanco como porcelana pero con el transcurrir del tiempo ese esmalte va cambiando y perdiendo el lustre original.

El esmalte debe soportar los efectos de masticar los alimentos, el del roce o crujido de unos dientes contra otros, los efectos de traumas, golpes o presión en los dientes, así como el ataque de los ácidos causados por el azúcar.

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Por todo lo expuesto anteriormente con el pasar del tiempo el esmalte blanco se va desgastando y se hace más transparente, lo que permite que se vea el color amarillento de la dentina. Con el uso diario de los dientes la dentina se mantiene intacta pero la superficie del esmalte se desgasta y se cuartea.

Tipos de manchas en los dientes

Las manchas que aparecen en la superficie del diente se llaman manchas extrínsecas y se producen por consumir bebidas y alimentos coloreados, por fumar y el desgaste diario.

Las manchas extrínsecas más superficiales se pueden eliminar con el cepillado y una crema dental blanqueadora. Por su parte, las más resistentes necesitan un tratamiento de blanqueamiento en la consulta del dentista.

Si las manchas no se eliminan adecuadamente pueden penetrar totalmente al esmalte, pasar a la dentina y quedarse allí.

Por su parte, cuando las manchas se forman en la parte interna del diente se llaman manchas intrínsecas que se originan por traumas, golpes o accidentes, por envejecimiento, exposición a sustancias o medicamentos como la tetraciclina durante la formación de los dientes o también por una ingesta excesiva de flúor.

Años atrás se consideraba que no era posible minimizar o tratar las manchas que aparecen en los dientes pero en la actualidad los expertos en odontología cosmética cuentan con diferentes tratamientos para mejorarlas y la mayoría son muy efectivos.



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