Conoce algunos mitos acerca del corazón

Cuando ya conozcas los mitos acerca del corazón en este artículo ya podrás rechazar cualquier información errónea que te digan […]

Cuando ya conozcas los mitos acerca del corazón en este artículo ya podrás rechazar cualquier información errónea que te digan

Los mitos acerca del corazón abundan. ¿Conoces bien a tu corazón? Aquí conoce junto a nosotros falsas creencias que escuchas de tu corazón.

Uno de los mitos acerca del corazón: Estos problemas cardíacos son asuntos de mayores

No lo creas. Aunque los riesgos aumentan con la edad, las condiciones que se van sumando y llegan a causar un problema cardíaco con la edad, pueden surgir desde la infancia.

La acumulación de la placa en las arterias, por ejemplo, toma años en desarrollarse hasta que se presenta el dolor o la obstrucción en la etapa adulta.

Los jóvenes que crecen a base de comida chatarra y llevan una vida sedentaria ante la computadora o la televisión, tienen mucho más riesgo de tener problemas cardíacos a una edad más temprana que nunca antes.

Los buenos hábitos de salud son un proceso y deben comenzar temprano, especialmente el llevar una vida activa y una dieta equilibrada y sana, ambos básicos para la salud del corazón.

Te puede interesar: Dale un stop a la diabetes y sigue estos consejos

Las enfermedades cardíacas no afectan a los más fuertes y a los que están en forma

No hay duda que cuando la persona se mantiene activa y cuida de su salud, está ayudando a su corazón.

Cuando se hace ejercicio de forma regular se obtienen beneficios enormes. Sin embargo, aunque el estar en buena forma física reduce el peso de los factores de riesgo, no los elimina.

Así que aunque corras maratones, tienes que seguir revisando tu colesterol, debes evitar el cigarrillo y el exceso del alcohol.

Si tengo el colesterol alto y la presión arterial alta, me sentiría enfermo(a)

Definitivamente, otro error. Ninguna de esas condiciones necesariamente da síntomas de aviso y ambas pueden conducir al infarto (ataque al corazón) y al derrame cerebral.

El colesterol se puede adherir a las paredes de las arterias y bloquear el flujo sanguíneo al corazón o al cerebro.

Se puede estar delgado y tener colesterol alto debido a otros factores de riesgo, así que hay que revisar los niveles del mismo independientemente del peso.

La presión arterial, por su parte, es la medida de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias a medida que circula.

También hay que revisarla con frecuencia ya que aproximadamente 1 de cada 3 adultos tiene hipertensión y no lo sabe.

Idealmente, el nivel total del colesterol en la sangre debe estar por debajo de los 200 mientras que la presión arterial normal debe estar en los 120/80.

Ambas condiciones pueden mejorarse y controlarse mediante la dieta, el ejercicio y, si es necesario, los medicamentos.

Los síntomas del infarto son iguales en los hombres que en las mujeres

Tanto los hombres como las mujeres pueden experimentar el clásico infarto repentino que aparece con un intenso dolor en el pecho y sudor frío.

Sin embargo, las mujeres, con más frecuencia que los hombres, pueden presentar síntomas más sutiles y menos reconocibles, como dolor en el abdomen, dolor en la mandíbula o en la espalda, náusea y respiración entrecortada.

En muchas ocasiones las mujeres no experimentan dolor en el pecho, pero sí mucho cansancio que achacan al exceso de responsabilidades: la casa, el trabajo, los niños, no al aviso de un problema del corazón.

Las enfermedades cardíacas son genéticas

Si mis padres no lo padecieron, entonces, yo tampoco. Cuidado con esta creencia.

Hay factores de riesgo que puedes controlar, como la dieta, fumar o no, hacer ejercicio y otros que definitivamente quedan fuera de tu control, como tu edad y tu historia familiar.

Si los padres tuvieron un accidente cerebral vascular (accidente cerebrovascular — ACV) o un infarto antes de los 55 años, entonces la persona tiene un riesgo mucho mayor de sufrirlo también.

Como no podemos cambiar los genes, hay que esforzarse más por controlar los factores de riesgo que sí están a nuestro alcance.

Si hay una historia familiar de infarto, lo mejor es no fumar, mantener el colesterol bajo control, hacer ejercicio, llevar una dieta balanceada y visitar al médico regularmente para los chequeos necesarios del corazón.

29 noviembre, 2019

Cuando ya conozcas los mitos acerca del corazón en este artículo ya podrás rechazar cualquier información errónea que te digan

Los mitos acerca del corazón abundan. ¿Conoces bien a tu corazón? Aquí conoce junto a nosotros falsas creencias que escuchas de tu corazón.

Uno de los mitos acerca del corazón: Estos problemas cardíacos son asuntos de mayores

No lo creas. Aunque los riesgos aumentan con la edad, las condiciones que se van sumando y llegan a causar un problema cardíaco con la edad, pueden surgir desde la infancia.

La acumulación de la placa en las arterias, por ejemplo, toma años en desarrollarse hasta que se presenta el dolor o la obstrucción en la etapa adulta.

Los jóvenes que crecen a base de comida chatarra y llevan una vida sedentaria ante la computadora o la televisión, tienen mucho más riesgo de tener problemas cardíacos a una edad más temprana que nunca antes.

Los buenos hábitos de salud son un proceso y deben comenzar temprano, especialmente el llevar una vida activa y una dieta equilibrada y sana, ambos básicos para la salud del corazón.

Te puede interesar: Dale un stop a la diabetes y sigue estos consejos

Las enfermedades cardíacas no afectan a los más fuertes y a los que están en forma

No hay duda que cuando la persona se mantiene activa y cuida de su salud, está ayudando a su corazón.

Cuando se hace ejercicio de forma regular se obtienen beneficios enormes. Sin embargo, aunque el estar en buena forma física reduce el peso de los factores de riesgo, no los elimina.

Así que aunque corras maratones, tienes que seguir revisando tu colesterol, debes evitar el cigarrillo y el exceso del alcohol.

Si tengo el colesterol alto y la presión arterial alta, me sentiría enfermo(a)

Definitivamente, otro error. Ninguna de esas condiciones necesariamente da síntomas de aviso y ambas pueden conducir al infarto (ataque al corazón) y al derrame cerebral.

El colesterol se puede adherir a las paredes de las arterias y bloquear el flujo sanguíneo al corazón o al cerebro.

Se puede estar delgado y tener colesterol alto debido a otros factores de riesgo, así que hay que revisar los niveles del mismo independientemente del peso.

La presión arterial, por su parte, es la medida de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias a medida que circula.

También hay que revisarla con frecuencia ya que aproximadamente 1 de cada 3 adultos tiene hipertensión y no lo sabe.

Idealmente, el nivel total del colesterol en la sangre debe estar por debajo de los 200 mientras que la presión arterial normal debe estar en los 120/80.

Ambas condiciones pueden mejorarse y controlarse mediante la dieta, el ejercicio y, si es necesario, los medicamentos.

Los síntomas del infarto son iguales en los hombres que en las mujeres

Tanto los hombres como las mujeres pueden experimentar el clásico infarto repentino que aparece con un intenso dolor en el pecho y sudor frío.

Sin embargo, las mujeres, con más frecuencia que los hombres, pueden presentar síntomas más sutiles y menos reconocibles, como dolor en el abdomen, dolor en la mandíbula o en la espalda, náusea y respiración entrecortada.

En muchas ocasiones las mujeres no experimentan dolor en el pecho, pero sí mucho cansancio que achacan al exceso de responsabilidades: la casa, el trabajo, los niños, no al aviso de un problema del corazón.

Las enfermedades cardíacas son genéticas

Si mis padres no lo padecieron, entonces, yo tampoco. Cuidado con esta creencia.

Hay factores de riesgo que puedes controlar, como la dieta, fumar o no, hacer ejercicio y otros que definitivamente quedan fuera de tu control, como tu edad y tu historia familiar.

Si los padres tuvieron un accidente cerebral vascular (accidente cerebrovascular — ACV) o un infarto antes de los 55 años, entonces la persona tiene un riesgo mucho mayor de sufrirlo también.

Como no podemos cambiar los genes, hay que esforzarse más por controlar los factores de riesgo que sí están a nuestro alcance.

Si hay una historia familiar de infarto, lo mejor es no fumar, mantener el colesterol bajo control, hacer ejercicio, llevar una dieta balanceada y visitar al médico regularmente para los chequeos necesarios del corazón.



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